Lo que no estoy haciendo con mi novela
25/02/2008

Soy un escrito original. No quiero escribir igual que Arturo Pérez Reverte, Javier Marías, Matilde Asensi o Enrique Vila-Matas, y tampoco que mi novela negra parezca escrita por Henning Mankell, Lorenzo Silva, James Ellroy o Manuel Vázquez Montalbán.
No ser un escritor original es muy fácil, basta con hacer un pastiche de Agatha Christie y Dashiell Hammett, es decir, usar personajes estereotipados, mimetizar absurdos juegos tramposos de lógica detectivesca, y plagiar el estilo de algún escritor de éxito. Hay mucha gente que hace esto, muchos escritores profesionales lo hacen a menudo, y lo suelen hacer muy bien y producen novelas entretenidas que se leen en tres horas y se olvidan en cinco minutos. No es lo que yo quiero hacer.
Repetir lo que han hecho otros no tiene sentido. Es como copiar un cuadro de Velázquez, añadir un par de personajes nuevos y presentar el cuadro como una nueva obra original. A lo mejor es un cuadro muy bonito, pero preferiría mil veces una buena reproducción del original que esa nueva obra. Y no, eso no fue lo que hizo Picasso con Las meninas, Picasso hizo una cosa muy distinta que no tiene nada que ver con añadirle nada a una obra ya terminada y presentarla como algo original. No me parece divertido hacer algo así, y yo estoy escribiendo mi novela para divertirme, no para escribir una nueva versión de El halcón maltés, de El amigo americano o de Los mares del sur, así que no lo voy a hacer.
Ser un escritor original es muy difícil. Para ello tienes que encontrar una historia que no haya contado nadie, o un modo nuevo de escribir una historia que se ha contado muchas veces. Esto significa que quiero conseguir con mi novela lo mismo que Vladimir Nabokov con las suyas, pero sin ser Vladimir Nabokov ni ningún otro escritor que admire profundamente.
No hay muchas historias que no se hayan contado ya, o modos nuevos de contar las historias de siempre. Eso lleva tiempo. No tengo prisas. Cuanto más tardo, más me divierto escribiendo.
Oposiciones vs. Mi novela
22/02/2008
Tengo las fotocopias de la orden de convocatoria publicada en el BOJA, el impreso de autoliquidación sellado por el banco porque he ido a pagar las tasas muy temprano esta mañana, el impreso de solicitud y las hojas de autobaremación correctamente cumplimentadas, y las fotocopias que debo aportar en el registro junto a mi solicitud.
Y sin embargo, no me importaría no preparar estas oposiciones que no me apetecen nada, continuar en el paro unos pocos meses más y escribir todos los días para que mi novela empiece a parecer una novela y no un montón desordenado de apuntes tomados en cuadernos, hojas sueltas y un par de archivos de texto en el disco duro.
Pero he decidido ser responsable, ceder a las presiones familiares y preparar las oposiciones. Eso significa que me dedicaré sólo a escribir los sábados y los domingos, y que mi proyecto, consiguientemente, avanzará aún más despacio.
Grandes verdades que gobiernan el mundo
22/02/2008
Si le preguntas a alguien que no has visto durante los últimos meses o de quien no has sabido nada últimamente dónde se ha metido o qué ha hecho durante ese tiempo, es altamente probable que te conteste con:
- Una mentira para salir del paso.
- Una historia aburrida que no tienes ganas de escuchar.
- Algo inquietante que no deberías saber.
Un empresario contrata a un detective privado para que haga un extraño trabajo, investigar y revisar la investigación oficial de un accidente de tráfico que su esposa sufrió hace unos meses. El empresario explica que, desde el accidente, su esposa está muy alterada mentalmente, cree que él lo provocó de alguna manera, que ha intentado matarla, y lo ha echado de casa y solicitado la separación de su matrimonio con esos argumentos, convirtiendo de paso la vida de ambos en un culebrón televisivo. Además, su enfermedad mental delirante, los médicos dicen que es eso lo que le ocurre y ha cambiado su comportamiento, creencias y sentimientos, está retrasando la curación de sus graves heridas físicas. Los fármacos que le han recetado los psiquiatras que la han visto no han hecho el menor efecto, así que el empresario ha tenido la no demasiado brillante idea de apelar a la razón para demostrar su inocencia frente a su esposa. Es una idea absurda, pero está desesperado y dispuesto a hacer cualquier cosa por recuperar a su esposa.
El detective, con algunas reservas, acepta el trabajo. Piensa que su cliente está tan loco como su esposa, pero se trata de un hombre con contactos que, si todo va bien, tal vez le proporcionarán un tipo de clientes que no ha tenido desde que se dedica a su profesión: clientes muy ricos.
El detective comienza a trabajar en su nuevo caso al día siguiente. Tras unos arreglos del empresa, acude al bufete que lleva todos sus asuntos legales y, bajo la atenta e implacable mirada de un pasante, pasa la mayor parte del día leyendo todos los documentos jurídicos relacionados con el accidente y que concluyen que se debió a una distracción de la conductora. A continuación, dedica el resto de la semana a cotejar en el lugar de los hechos la versión oficial de los documentos sobre el terreno en que todo ocurrió, y logrará hablar con el médico que la atendió en la misma carretera, los guardias civiles que respondieron a la llamada que alguien hizo avisando de lo ocurrido, varios testigos presenciales que no le aportan demasiada información útil, y el perito de la aseguradora que trató el asunto.
Cuando ha hecho todo lo anterior, el detective está seguro de que el accidente ocurrió tal como se narra en la sentencia del juez, y que no intervino en su causalidad otra persona. Lo único que no tiene claro es por qué estaba la esposa de su cliente conduciendo su vehículo en aquella carretera y a aquella hora si, tal como afirmaba ella, había salido de la sede de la ONG en la que trabaja y se dirigía directamente a su casa de las afueras, porque lo mire por donde lo mire, ninguna ruta debería haberla llevado por allí.
Con la opinión contraria de su cliente, el detective privado se entrevista con su esposa, que en esos momentos se encuentra ingresada en una clínica privada a la espera de la cuarta intervención quirúrgica de importancia desde que sufrió el accidente. Entre los dos personajes surge inmediatamente una antipatía casi violenta que dificulta la obtención de información útil. A trancas y barrancas, la esposa de su cliente le cuenta todo lo que hizo el día de autos, cómo ha sido su vida desde entonces y por qué cree que su esposo es el responsable de todos sus males, esgrimiendo una supuesta carta anónima que recibió unos días antes de que todo ocurriera y donde le advertían de que su esposo tenía una amante, que está destruyendo una familia, y que si éste no dejaba de verla, sería ella quien, en correspondencia lógica, sufriría por ello.
Cuando termina la entrevista, el detective da por acabado su trabajo: ha confirmado el dictamen oficial de los hechos, y aunque está seguro de que la mujer oculta algo relacionado con todo el asunto, averiguar de qué se trata no es asunto suyo porque no lo han contratado para hacerlo. También está seguro de que el informe que va a escribir con sus pesquisas no le servirá de nada a su cliente, pues su esposa parece estar bastante mal de la cabeza y ningún papelito firmado por él la hará cambiar de parecer.
Aún no ha llegado a su coche en el aparcamiento de la clínica cuando una mujer joven que acompañaba a la esposa de su cliente cuando él llegó a verla y fue invitada a marcharse sin miramientos durante la conversación, se acerca a él y le dice que no debe creer nada de lo que le cuente la mujer, y que debe tener mucho cuidado con ella porque es muy peligrosa. El detective no sabe cómo reaccionar ante aquel melodramático aviso, le pregunta a la chica cómo se llama y por qué dice eso, pero ella sale corriendo y desaparece de su vista. El detective cree que se trata de otra paciente con problemas psíquicos
Grammys 2007 y jazz
11/02/2008
Anoche se dieron a conocer los premios musicales Grammy, un acontecimiento al que la industria musical anglosajona concede mucha importancia y que tiene un hermano pobre y ridículo, los llamados Grammy latinos, que hacen que los periódicos españoles saquen a la superficie cierto patriotismo semejante al que simulan cuando Fernando Alonso gana una carrera o un campeonato del mundo de F1.
A mí los premios Grammy me importan una mierda, pero siempre tengo curiosidad por ver a quién han premiado dentro de las categorías relacionadas con la música jazz, que es la que escucho mayormente, porque supuestamente reflejan a los mejores discos publicados durante la temporada pasada.
Aquí está la lista completa de ganadores (son los que están escritos en amarillo, los candidatos están en negro), y aquí también:
Mejor disco de jazz contemporáneo: Herbie Hancock por River: the Joni Letters. Estaba cantado que se lo iban a dar a Hancock por una continuación, brillante, de lo que fue su penúltimo disco, Possibilities. En el fondo no es más que un disco de duetos hecho por gente muy buena. Yo le tengo manía a este pianista, lo considero el eslabón débil del segundo quinteto de Miles Davis, y lo que hizo después de la disolución de aquel quinteto no me gusta nada, ni siquiera cuando se unió a Shorter, Carter y Williams con otro trompetista para aprovechar el talento y la nostalgia que dejó Miles. En fin, qué le vamos a hacer. Yo se lo hubiera dado a Eldar por su Re-Imagnation. Es un pianista como Hancock, mucho más joven, innovador y, en mi opinión, mejor que este tipo.
Mejor disco de jazz vocal: Patti Austin por Avant Gershwin. ¡Anda ya! Este disco no es más que el enésimo disco de una cantante de jazz interpretando algunos clásicos de los más clásicos de los clásicos que hay en el jazz. Lo bueno de esta clase de discos es que las canciones de Gershwin son tan buenas que ni siquiera Ana Belén podría hacer algo malo con ellas. Es un disco corrientito, correcto, de esos que te bajas de internet, lo escuchas dos veces y lo borras del disco duro, que fue, por cierto, lo que hice yo. Que no se lo hayan dado a Kurt Elling, que con su último disco ha ganado casi todos los premios relacionados con el jazz que dan en Estados Unidos, es casi insultante para este gran músico.
Mejor solo de jazz instrumental: Michael Brecker, por Anagram, del disco Pilgrimage. Lo de los solos y el jazz es cuestión de gustos. Brecker es bueno, pero Terence Blanchard, que ha hecho un disco que a mí me resulta pesadito y que no me gusta, A Tale Of God’s Will (A Requiem For Katrina), me gusta más.
Mejor disco de jazz instrumental: Michael Brecker por Pilgrimage. La cosa estaba entre éste y el Line by Line de John Patitucci, y como cualquiera de los dos se lo merecía, me parece un premio bien dado.
Mejor disco de jazz gran grupo o banda: A Tale Of God’s Will (A Requiem For Katrina), de Terence Blanchard. Ya he dicho que a mí no me gusta este disco. No dudo que tiene cierta calidad, pero estoy seguro que la baza del homenaje a las víctimas del huracán Katrina le ha beneficiado a la hora de llevarse el premio. A mí las big bands y los grupos de jazz con más de cinco o seis miembros no me interesan demasiado. De todos los candidatos, el único disco que había escuchado era el de Blanchard, así que no puedo decir si era el mejor de ellos.
La categoría de jazz latino no la sigo, no es una música que me guste.
Por cierto, que a Hancock le han dado también el premio a mejor disco del año. De entre los candidatos, yo se lo habría dado al de Foo Fighters, que me gustan mucho y han hecho el que tal vez sea su mejor disco desde el primero que perpetraron hace ya demasiados añitos.
En la lista de los candidatos he echado de menos a algunos discos y algunos músicos, y pienso que uno de los afortunados premiados jamás hubiera merecido un premio por su trabajo. Es lo que tiene esto de dar premios, sólo están contentos quienes los ganan y sus familiares, y a veces ni siquiera éstos.
Cómo escribir una novela en dos meses
08/02/2008
El título de esta anotación hace referencia a una anotación que he leido esta mañana en Papel en blanco, mi bitácora favorita relacionada con el mundo de la literatura, y se hace eco de una anotación aparecida en otro lugar llamado Boing-boing. Es demasiado bueno como para dejar sólo el enlace a la entrada, que puede encontrarse al final de esta anotación. Tengo que robar el texto y copiarlo aquí, es un impulso al que no me pienso resistir.
El texto de Papel en blanco:
Siempre andamos buscando recetas para todo y la literatura no es una excepción. Sin embargo, es probablemente uno de los oficios en el que las reglas y los consejos funcionan sólo hasta cierto punto, por aquello de que no todo es técnica sino también ingenio.
El fín de semana me topé con este artículo en Boing-Boing en el que comentan algunas recomendaciones para escribir una novela decente en 2 meses. Muy “gringo” el asunto éste de las recetas ready-made, pero igual me parece interesante darle una mirada y hacer un balance de qué es lo que sirve o no y escribir algunas reflexiones.
Cory Doctorow comienza relatando el proceso de escritura de su novela Little brother, la cual escribió exactamente en dos meses, desde el momento en el que tuvo la idea hasta el instante en el que colocó el último punto. Escribió mínimo 2.000 palabras al día, un par de veces 10.000 hasta culminar una novela de 100.000 palabras. Él lo describe de la siguiente manera:
Fue extraño – el libro simplemente deseaba salir – a veces se sentía como lanzar una pelota de bowling. Fue emocionante pero no quisiera escribir siempre de esa manera
Despues de eso, desarrolla tres recomendaciones, básicas para la escritura:
1) Importancia de la sinopsis: la sinopsis es la guía a la vez que el resumen de toda la novela. No sé si todos los escritores la tienen totalmente clara pero resulta importante tener al menos claro de qué va la anécdota, los personajes, los nudos dramáticos, etc.
Para Doctorow lo fundamental es que la sinpsis sea lo suficientemente clara como para que permita el desarrollo de varios capítulos. Mientras más claras tengamos cada una de las escenas, más creativos podremos ser. Es, según él, un asunto de ahorro de energía creativa que, de no cumplirse con este requisito, se malbaratará simplemente dilucidando de qué va todo con los personajes.
2) Decidir qué tipo de novela se está escribiendo: Llegado a este punto resulta muy conectado con el anterior aunque con un mayor sentido de realidad, ya que él dice que no todas las novelas pueden ser escritas en dos meses (Importante). La recomendación es que redactemos una frase que resuma exactamente de qué va la novela: “Estoy escribiendo una saga multigeneracional
3) Mantener un estilo transparente: Es indudable que este es uno de los puntos más importantes pero me pregunto acerca de todo el trabajo que hay que hacer para llegar a ese estilo depurado del que se habla. El autor dice que no se trata de simplicidad en los personajes ni simplicidad de estilo, sino de hacer que la complejidad sea invisible.
Parece simple y no lo es. Para Jeff Vandermeer, que es la fuente sobre la cual escribe Doctorow sus recomendaciones, hay otros elementos que son sumamente importantes y que apuntan a los arreglos coyunturales que necesita alguien que quiera escribir una novela en tan poco tiempo: tener apoyo familiar, una buena organización del tiempo, unas adecuada distribución del trabajo, recursos humanos que sirvan como apoyo en la documentación especializada y un buen grupo de lectores dispuestos a ir leyendo la novela en la medida en la que es creada.
Termino de escribir este texto y me pregunto si debo publicarlo. Lo haré porque llevo un buen rato ocupandome de él, porque es una suerte de tendencia en el mundo (anglosajón, sobre todo pero que se cuela al hispanohablante) y porque me permite iniciar una veta de reflexión. Cada autor, por otro lado (y eso lo podríamos ver después) tiene estrategias distintas para escribir una novela. Ojalá fuera así de fácil como suponen estas recomendaciones, sin embargo, no está de más tenerlas en cuenta.
El texto original, en inglés, de Boing-Boing, firmado por Cory Doctorow:
My pal Jeff VanderMeer was tapped to write the new Predator novel and what with one thing and another, he found himself with only two months to produce a final draft. He’s written up a detailed set of notes from the process explaining how he did it.
I wrote the first draft of Little Brother, the young adult novel I’ve got coming out in May, in eight weeks exactly, from the day I got the idea to the day I wrote the last word. I was pulling a minimum of 2,000 words a day and had a couple of 10,000 word days (the book is a little over 100,000 words long). It was weird — the book just wanted to get out — sometimes, it felt like I was passing a bowling ball. It was exhilarating, but I wouldn’t want to write them all that way. I finished the book at 5AM in Rome, while on holiday for my anniversary, having snuck out of bed at 4AM to write. Again: wouldn’t wanna write them all that way.
Note that some of this advice adds up to “Write some other novels first so you can do your two-month novel in a measured and confident manner.”
(1) Make sure your initial synopsis is detailed enough that you can divide it into chapters when you start the actual writing, and, if possible, make sure at that point that you have a one- or two-line description of the action for a particular chapter or scene. Know going into the writing for a week exactly what each scene is supposed to do and why. If you know that, you will find it is still possible to be highly creative and surprise yourself in the individual scenes. If you don’t know that, you will spend most of your creative energy just trying to figure out what should be happening. (UPDATE: Jay Lake notes that if he he knew “exactly what what each scene is supposed to do and why” it wouldn’t work for him, so your mileage may vary. Perhaps I should clarify in that I just needed to know the action that would occur, more than anything else.)(2) Make sure you know what kind of novel you’re writing. I know this sounds basic, but be able to say to yourself something along the lines of “I’m writing a relatively fast-paced action-adventure story with a subplot involving espionage and a tragic love relationship.” More or less a mission statement. You may vary from it, but being able to on the macro level tell yourself what it is you’re trying to do is very useful. You’ll note my example did not read “I’m writing a multi-generational saga about a powerful crime family.” There are some kinds of novels you cannot write in two months.
(3) Make sure you are using a relatively transparent style. I don’t believe it’s possible to write a good novel in this limited amount of time if you’re using a more baroque, layered style (and by that, I mean styles like the ones I used in the stories in City of Saints). This doesn’t mean that you can’t have complexity of character and complexity of style, but it has to be a more invisible complexity. The layering process, otherwise, will take too much time. In this case, writing a Predator novel, this would’ve been my approach anyway.
¡¡¡No puede ser tan fácil!!!
Fuente: Papel en blanco
Cuando encontré ésta fotografía navegando por internet en busca de un hobby, en seguida supe que quería una parecida para la portada de la novela que ahora he dejado de escribir para centrarme en unas oposiciones.
Es una fotografía desoladora y triste que encaja muy bien con lo que quería escribir. La autora se hace llamar Kimboektoe, cuelga su trabajo en este lugar, y no sabe que le he robado su fotografía para colgarla en mi blog.
El título de la fotografía es Little Girl Lost.
Fuente: Kimboektoe
Oposiciones
07/02/2008
A través del portal de la Junta de Andalucía me dirijo al Instituto Andaluz de Administraciones Públicas, donde busco más información sobre las oposiciones a las que quiero presentarme. Resultado: no hay información disponible, es como si aún no hubiesen sido convocadas, pero lo han hecho, ayer salió publicado en el BOJA, así que se trata sólo de un problema de actualización.
Oposiciones
06/02/2008
En épocas de crisis, las oposiciones a cualquier estamento del Estado, nacional o autonómica, es una posibilidad casi atractiva.













