Occasionally

Un empresario contrata a un detective privado para que haga un extraño trabajo, investigar y revisar la investigación oficial de un accidente de tráfico que su esposa sufrió hace unos meses. El empresario explica que, desde el accidente, su esposa está muy alterada mentalmente, cree que él lo provocó de alguna manera, que ha intentado matarla, y lo ha echado de casa y solicitado la separación de su matrimonio con esos argumentos, convirtiendo de paso la vida de ambos en un culebrón televisivo. Además, su enfermedad mental delirante, los médicos dicen que es eso lo que le ocurre y ha cambiado su comportamiento, creencias y sentimientos, está retrasando la curación de sus graves heridas físicas. Los fármacos que le han recetado los psiquiatras que la han visto no han hecho el menor efecto, así que el empresario ha tenido la no demasiado brillante idea de apelar a la razón para demostrar su inocencia frente a su esposa. Es una idea absurda, pero está desesperado y dispuesto a hacer cualquier cosa por recuperar a su esposa.

El detective, con algunas reservas, acepta el trabajo. Piensa que su cliente está tan loco como su esposa, pero se trata de un hombre con contactos que, si todo va bien, tal vez le proporcionarán un tipo de clientes que no ha tenido desde que se dedica a su profesión: clientes muy ricos.

El detective comienza a trabajar en su nuevo caso al día siguiente. Tras unos arreglos del empresa, acude al bufete que lleva todos sus asuntos legales y, bajo la atenta e implacable mirada de un pasante, pasa la mayor parte del día leyendo todos los documentos jurídicos relacionados con el accidente y que concluyen que se debió a una distracción de la conductora. A continuación, dedica el resto de la semana a cotejar en el lugar de los hechos la versión oficial de los documentos sobre el terreno en que todo ocurrió, y logrará hablar con el médico que la atendió en la misma carretera, los guardias civiles que respondieron a la llamada que alguien hizo avisando de lo ocurrido, varios testigos presenciales que no le aportan demasiada información útil, y el perito de la aseguradora que trató el asunto.

Cuando ha hecho todo lo anterior, el detective está seguro de que el accidente ocurrió tal como se narra en la sentencia del juez, y que no intervino en su causalidad otra persona. Lo único que no tiene claro es por qué estaba la esposa de su cliente conduciendo su vehículo en aquella carretera y a aquella hora si, tal como afirmaba ella, había salido de la sede de la ONG en la que trabaja y se dirigía directamente a su casa de las afueras, porque lo mire por donde lo mire, ninguna ruta debería haberla llevado por allí.

Con la opinión contraria de su cliente, el detective privado se entrevista con su esposa, que en esos momentos se encuentra ingresada en una clínica privada a la espera de la cuarta intervención quirúrgica de importancia desde que sufrió el accidente. Entre los dos personajes surge inmediatamente una antipatía casi violenta que dificulta la obtención de información útil. A trancas y barrancas, la esposa de su cliente le cuenta todo lo que hizo el día de autos, cómo ha sido su vida desde entonces y por qué cree que su esposo es el responsable de todos sus males, esgrimiendo una supuesta carta anónima que recibió unos días antes de que todo ocurriera y donde le advertían de que su esposo tenía una amante, que está destruyendo una familia, y que si éste no dejaba de verla, sería ella quien, en correspondencia lógica, sufriría por ello.

Cuando termina la entrevista, el detective da por acabado su trabajo: ha confirmado el dictamen oficial de los hechos, y aunque está seguro de que la mujer oculta algo relacionado con todo el asunto, averiguar de qué se trata no es asunto suyo porque no lo han contratado para hacerlo. También está seguro de que el informe que va a escribir con sus pesquisas no le servirá de nada a su cliente, pues su esposa parece estar bastante mal de la cabeza y ningún papelito firmado por él la hará cambiar de parecer.

Aún no ha llegado a su coche en el aparcamiento de la clínica cuando una mujer joven que acompañaba a la esposa de su cliente cuando él llegó a verla y fue invitada a marcharse sin miramientos durante la conversación, se acerca a él y le dice que no debe creer nada de lo que le cuente la mujer, y que debe tener mucho cuidado con ella porque es muy peligrosa. El detective no sabe cómo reaccionar ante aquel melodramático aviso, le pregunta a la chica cómo se llama y por qué dice eso, pero ella sale corriendo y desaparece de su vista. El detective cree que se trata de otra paciente con problemas psíquicos

Una respuesta a “Sinopsis de mi novela (primer intento, abandonado)”

  1. borer Dijo:

    hola,muy buena la idea de la novela pero unos cuantos consejos.No creo que ni el medico ni los policias den sus declaraciones a un detective privado asi por las buenas.Ademas lo raro es que la esposa crea que su marido provoco el accidente,y este intenta defenderse.Eso no le llama la atencion al detective ,no le llama la atencion que la esposa esta tan ciegamente convensida de que su marido la intenta matar ???
    En fin puede que a mi no me haya quedado claro pero bueno felicidades ,esta muy bien pensado el argumente.


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