Pornografía
26/03/2008

Porn? by ~cothapabac on deviantART
A finales del año pasado una amiga mía a la que también le gusta escribir me propuso un reto mientras tomábamos café en el bar de un hotel de cinco estrellas: escribamos cada uno de nosotros un cuento porno, me dijo, una de esas historias guarras que pueden leerse en internet, y mandémosla a uno de esos sitios para ver si nos las publican y cuál de ellas tiene más lectores. Era una idea tan estúpida que, por supuesto, acepté inmediatamente el reto porque, aunque estaba seguro de que mi amiga no hablaba en serio y jamás lo haría, que aquella ocurrencia era fruto del té o la infusión que fuera que estuviera tomando en vez de café, le gusta provocar a la gente con cosas pintorescas, absurdas disparatadas e inesperadas como esta de los relatos pornográficos, y luego se olvida de ellos.
Nunca he podido saber cuándo está pinchándome para reírse de mí o para reírse conmigo, cosa que siempre me ha fascinado y que no me deja en buen lugar.
Por si acaso continuaba hasta el final con su propuesta, yo escribí una historia muy larga con todos los tópicos del género que encontré durante una pequeña incursión exploratoria documentalista en internet: autosatisfacción, voyerismo, relaciones entre jóvenes y personas maduras, incestos, lesbianismo, tríos, dominación, fetichismo, bestialismo, escatología, bañeras, coches, disfraces… En fin, un montón de mierda que incluí en un argumento absurdo de película porno con personajes de película porno y descripciones de novela porno. Lo terminé a principios de enero, lo guardé en el ordenador y me olvidé de ello porque, tal como había supuesto,, se trataba de la típica provocación de mi amiga, que parece que tiene 13 años en vez de treintitantos.
Me he reencontrado con mi cuento mientras hacía una copia de seguridad de mis archivos en el ordenador. Tropecé con un documento de Word que tenía el nombre de Lo de [nombre de mi amiga], no recordaba qué era aquello, y cuando lo abrí y leí el primer párrafo me avergoncé muchísimo.
Por un segundo pensé en colgarlo en mi bitácora como un serial, pero no es algo que de verdad me apetezca hacer. Mi segunda opción fue enviarle a mi amiga un correo electrónico con el cuento adjunto, pero la deseché porque esa no es la clase de cosas que me gusta enviar a amigas casadas en trámites de separación o a amigas que podrían recordar cosas que ella hizo, o dijo que hizo, hace mucho tiempo y que yo no debería saber porque no me importa lo que hacen mis amigos en sus camas, lo que les gusta hacer y lo que les disgusta, pero que sé y que me pareció divertido incluir en mi relato. La tercera, enviar anónimamente el relato usando el nombre real de alguien que conozco y que me cae muy mal era demasiado ruin.
Borré el archivo de mi disco duro e hice la copia de seguridad de mis archivos, pero cuando fui a vaciar la papelera de reciclaje me lo pensé mejor y recuperé mi cuento pornográfico: es una mierda mal escrita llena de barbaridades, no tiene un ápice de originalidad, ni siquiera pensé en utilizar un recurso tan oportuno como el humor para mejorar el resultado final, sólo es otra exagerada muestra de esta clase de literatura internetera. Jamás se me habría ocurrido escribir algo así de no ser por mi amiga, y lo único que me apetece hacer con él es no hacer nada con él. Es mío, y esa es la única razón por la que lo he guardado y voy a olvidarme otra vez de él.