Mejor imposible
13/04/2008
He visto otra vez Mejor imposible. La comedia romántica no está entre mis géneros cinematográficos preferidos, pero esta película es tan atípica, divertida, extravagante y bonita que cuando menos lo espero tengo ganas de verla otra vez, y siempre me dejo llevar.
La habré visto unas quince veces, y siempre me río de los mismos chistes y situaciones, me enternece la mirada del perro del pintor y cómo traiciona a su dueño, quiero que la cámara gire cuando están dibujando a la camarera para verle las tetas y deseo que al final, cuando se encuentran al final del viaje y bajan a la calle, ella no ignore la lógica y el sentido común y no entre con el escritor en la panadería.
Siempre descubro cosas nuevas en la película, y en esta ocasión mi descubrimiento está relacionado con una serie de televisión que se llama House.
Al comienzo de la película, el escritor va a comer a su restaurante favorito y se encuentra con que su mesa habitual, la única que ese chiflado quiere debido a su trastorno obsesivo compulsivo, está ocupada por una pareja con rasgos que él identifica groseramente como de judíos. Se queja a su camarera, y como ésta no le hace caso, se acerca a los intrusos y los insulta cruel y racistamente con tanto éxito que ambos se marchan del local, indignados.
Aquí está Peter Jacobson, que interpreta al doctor Taub en House.
Aquí está Lisa Edelstein, que interpreta a la doctora Cuddy.
Y aquí están los dos juntos.
Me estremezco al imaginar a Jack Nicholson haciendo el papel de Hugh Laurie en la serie.
Borrador número uno [resumen]
11/04/2008
El borrador número uno tiene unas sesenta páginas. Está escrito de un modo descuidado, y no tiene diálogos, sólo indicaciones de conversaciones entre personajes. Lo he dado por finalizado porque a medida que iba escribiendo pensaba en hacer cambios en los primeros capítulos porque algunas situaciones y personajes no funcionaban como pensé que lo harían, y he decidido dejar de escribir y comenzar de nuevo, introduciendo esos cambios.
Este es un mal resumen de ese primer borrador. Los capítulos eran sólo orientativos, útiles para mí, y sin duda cambiarán cuando termine la novela.
Capítulo A.
Domingo Abril contrata al detective privado Alejandro Babel para que revise la investigación judicial de un accidente de tráfico sufrido por su esposa, Candelaria DePuy, hace unos meses. Cuando se marcha el señor Abril, el detective llama a Armando DePuy, padre de la accidentada, que lo contrató hace unas semanas para vigilar a su yerno, y unas horas más tarde se reúne con el abogado Martín Soriano, el hombre que lo puso en contacto con DePuy y Abril, y que lo chantajea para que le cuente todo lo que hace para ellos.
Capítulo B.
Tres semanas antes, aconsejado por su amigo Martín Soriano, Armando DePuy contrata a Babel para que encuentre pruebas de la culpabilidad de su yerno en el accidente de su hija. Dos días antes de la reunión con la que empieza el capítulo anterior, DePuy y Soriano convencen al detective para que acepte trabajar para Domingo Abril, que busca un detective privado por razones que ambos desconocen, y traicione la confidencialidad entre cliente y detective privado, informando a ambos hombres de lo que haga para él. Sólo Babel sabe que, chantajeado, también informa a Soriano, aunque no tiene ni idea de por qué a éste le importa lo que quieran DePuy y Abril de él.
Capítulo C.
Babel lee el sumario y los informes periciales de la investigación judicial del accidente de Candelaria DePuy, que concluyeron que la mujer se distrajo un momento y fue la única culpable de lo ocurrido. Visita el lugar de los hechos para comprobar sobre el terreno lo que dicen los documentos, y todo parece correcto.
Capítulo D.
Dos semanas antes, Babel investiga el pasado de Domingo Abril y lo sigue a todas partes: dio un braguetazo al casarse, su relación con su suegro siempre fue mala, tuvieron una hija de la que nadie sabe nada desde hace diez años y que, aparentemente, nadie busca y sigue viva, su mujer lo echó de casa tras el accidente, y tiene una vida social aburrida y monótona, o eso pensaba el detective hasta que lo siguió a un conocido prostíbulo de carretera.
Capítulo E.
El detective habla con Candelaria DePuy, que en estos momentos está ingresada en una clínica privada a la espera de la enésima operación por las heridas sufridas en el accidente de tráfico. Así se entera de la versión de ella, que no está de acuerdo con el veredicto judicial, y de que culpa de todo a su marido, que manipuló, según ella, el coche para matarla y luego, cuando vio que falló, sobornó a la policía para librarse del castigo que merece. La señora DePuy tiene un grave trastorno mental que hace muy difícil tener una conversación coherente con ella. Cuando pregunta por la hija desaparecida, la mujer dice que no es asunto suyo y que no quiere volver a verla nunca más. La curiosidad del detective por la hija desaparecida crece, pero no le pagan para encontrarla.
Capítulo F.
El detective privado habló con un par de amigos policías e investigó un poco la desaparición de la hija: tenía dieciséis años cuando se marchó, tenía un historial de ingresos en una clínica psiquiátrica porque había intentado suicidarse varias veces, se escapó dos veces antes de la definitiva, no hay certificado de defunción. O la chica ha sabido esconderse muy bien, o está muerta, o a nadie le importa que se marchara. Como no le pagaban por buscarla, se desinteresó del tema.
Capítulo G.
Lo único que no tiene sentido en el accidente de tráfico es el lugar donde ocurrió, porque la señora DePuy jamás debería haber pasado por allí teniendo en cuenta de dónde venía y adónde iba. Babel habla con amigas y compañeras de ella en la ONG donde trabaja de posibles problemas y amenazas, así como de la misteriosa carta anónima que la mujer recibió, o eso afirma, unos días antes de sufrir el accidente y donde le decían que su marido la engañaba y que ella sufriría mucho si él no dejaba esa relación extramatrimonial. Una administrativa le dice antes de marcharse que no debe fiarse de sus amigas, que todas son unas mentirosas con secretos que no desean que salgan a la luz. Babel reconoce a la administrativa como la acompañante de la señora DePuy en el hospital, y cree que se está quedando con él o intenta engañarlo de alguna manera siguiendo instrucciones de su amiga/jefa.
Capítulo H.
Babel trabajó para Martín Soriano hace muchos años, cuando quería ser abogado y, al terminar la carrera, entró en su bufete como pasante. Accidentalmente descubrió que el abogado estaba involucrado en una trama de tráfico de armas y de mujeres rusas, y que su padre, un policía, estaba pringado hasta el fondo. Martín Soriano está chantajeándolo por su relación desde hace tres años con una menor cuya madre está en la cárcel y que se encuentra bajo la patria potestad de una hermana mayor que hará lo que el abogado le pida. El detective privado informa a Soriano de sus progresos. El abogado no está contento, pero tampoco le dice lo que espera que descubra.
Billie Holiday
10/04/2008
Tengo un comic sobre Billie Holiday. Sus autores son el guionista Carlos Sampayo y el dibujante José Muñoz, y fue publicado por Planeta-DeAgostini hace unos años. Esta es la portada.
No he leído el cómic. Lo tengo desde hace poco, pero como no estoy de humos para historias tristes, aún tardaré un tiempo en leerlo. Es imposible hacer un cómic sobre la vida de Billie Holiday que no sea un historia triste y dramática.
Mi interés por Holiday no es musical. No creo que cante mal, pero hay otros cantantes de jazz que me gustan mucho más que ella: Anita O’Day, Kurt Elling, Sarah Vaughan, Eden Atwood, Diana Krall, Patricia Barber o, naturalmente, Ella Fitzgerald, la mejor cantante de jazz de todos los tiempos. Me interesa ella como ser humano, me interesa el sufrimiento de esa mujer y el modo en que intentó superarlo con más sufrimiento.
Tomé la decisión de no comprar nunca un cd de Billie Holiday en cuanto supe algo de su vida porque no quería unirme a la legión de personas que se habían aprovechado de ella y de su talento mientras estaba viva y después de su fallecimiento. No sé quién tiene los derechos de las reediciones de sus grabaciones, quien se beneficia de ellos, ni me importa, porque creo firmemente que no lo merece, y por eso no van a conseguir ni un solo euro mío. Nunca.
En el mp3: Stan Getz y Bill Evans.
Sin blanca en Castilleja de la Cuesta
09/04/2008
Mi bitácora tiene el aspecto de una de las cosas que más me molestan cuando navego por la noosfera: parece algo abandonado repentinamente. Creo que ya es hora de que vuelva a ocuparme de ella.
Llueve en Sevilla. No es un acontecimiento inusual, pero sí menos frecuente de lo que me gustaría porque a esa parte autodestructiva que a veces prevalece en mis actos y preferencias le gusta verme sufrir cualquier clase de molestias, y no es precisamente placer lo que siento en mi cadera derecha cuando cambia el tiempo. Al menos no hace frío, porque el frío entumece mi pierna y hace que cosas tan sencillas como ponerme unos calcetines se conviertan en una heroicidad que un espectador podría interpretar como una pantomima cómica.
El agua no le sienta bien a la Feria de Abril, que empezó oficialmente ayer, pero como es algo de lo que sólo pueden disfrutar los adolescentes alcoholizados, los guiris en busca de emociones tribales ajenas y los nativos con dinero en el bolsillo, no me siento afectado ni me entristece. Es altamente probable que yo no pise el Real (sinónimo de lugar donde se levanta la Feria) hasta el domingo, más por compromisos familiares que porque me apetezca ir a un lugar caro donde se come mal, te atracan en cuanto te descuidas y en todas partes se oyen sevillanas (estilo de música local ligeramente emparentado con el flamenco del que nunca he logrado disfrutar). Ya he dicho que la feria, si no tienes dieciséis años o una cartera llena de euros no es un lugar que te llame la atención si ya has estado en ella unas veinte o veinticinco veces en los últimos treinta años.
No he estado haciendo nada importante desde Semana Santa, que fue cuando dejé de escribir periódicamente en mi bitácora. Mi principal actividad ha sido estudiar para las oposiciones a las que no me apetece presentarme. No es un temario difícil, y como no ha cambiado casi nada desde la última vez que me presenté a las mismas oposiciones hace tres años y tengo una memoria excelente, más que aprendiendo cosas nuevas o memorizando textos estoy recordando o refrescando cosas que ya sabía. La única novedad de esta convocatoria es el anexo sobre la igualdad de género, cinco temas para dos Leyes que sólo son propaganda política barata, buenas intenciones que no van más allá de las palabras, premisas discutibles, mucha tontería pseudosociológica y pseudoantropológica, y mucha androfobia (no sé si androfobia significa lo que quiero decir, pero no me apetece mirar el diccionario a estas horas de la mañana).
El tiempo que no he estudiado, peleado con mi familia por cualquier tontería o asustado con lo que puede que deba pagar a Hacienda por no mirar lo que firmo atentamente, lo he dedicado a:
- Ver la tercera temporada de una serie de televisión que se llama Battlestar Galactica, remake de otra serie muy vieja y muy mala de mismo título y temática similar en apariencia, aunque después sus desarrollos sean como la noche y el día. Es una de las mejores series de televisión que he visto nunca, está a la altura de Frasier, Roma, El Enano Rojo, Dexter o, por qué no, Twin Peaks, el segundo escalón de las menores series de televisión de todos los tiempos. Como todas las obras maestras del género, Galactica trasciende la ciencia ficción para tratar en profundidad temas como la religión, el militarismo, la democracia o lo que hace humanos a los seres humanos, y encima es divertida e interesante. El pasado sábado emitieron en Estados Unidos el primer capítulo de la cuarta y última temporada de esta serie, y aunque lo tengo en el disco duro desde el lunes, aún no he podido ver más que veinte minutos del episodio, que comienza con una gran batalla espacial justo donde terminaba el último capítulo de la tercera temporada. Mi primera impresión es buena.
- Jugar a un videojuego que se llama Star Wars: Caballeros de la Antigua República 2. Sí, sin duda atravieso un estado de frikismo regresivo, y no me estoy resistiendo. Más aún, ya he hecho las gestiones oportunas para hacerme con la primera parte de este juego que, he leído en internet, es mucho mejor que la que tengo instalada en mi disco duro.
- Escuchar discos de R.E.M., Eden Atwood y Alí Farka Touré.
En cuanto al origen de esta bitácora, la novela que estoy escribiendo, habrá novedades aquí mismo el viernes o el lunes, ya que a los niños les dan hoy vacaciones por eso de la Feria y no creo que me dejen usar el ordenador.
En el mp3, Chick Corea: Three Quartets.
John Zorn
07/04/2008
La única aportación de la ciudad de Sevilla a la historia del jazz es, probablemente, la grabación de un concierto de Masada, el grupo de ¿jazz? con el que el genio John Zorn grabó un buen puñado de discos increiblemente buenos hace unos años.
Me gusta John Zorn. Es rarito, tal vez el músico más rarito del mundo, capaz de cosas atroces, pero eso ocurre a menudo cuando escuchas a un músico vanguardista y, probablemente, adelantado a su tiempo. Su música no le gusta a todo el mundo, pero eso le ocurre incluso a los músicos que supuestamente le gustan a todo el mundo, ¿verdad, Thelonious Monk o Billie Holiday?
Señoras y señores, a continuación un poquito de John Zorn sin John Zorn:
Fuente: El mundo.





