El borrador número uno tiene unas sesenta páginas. Está escrito de un modo descuidado, y no tiene diálogos, sólo indicaciones de conversaciones entre personajes. Lo he dado por finalizado porque a medida que iba escribiendo pensaba en hacer cambios en los primeros capítulos porque algunas situaciones y personajes no funcionaban como pensé que lo harían, y he decidido dejar de escribir y comenzar de nuevo, introduciendo esos cambios.

Este es un mal resumen de ese primer borrador. Los capítulos eran sólo orientativos, útiles para mí, y sin duda cambiarán cuando termine la novela.

Capítulo A.

Domingo Abril contrata al detective privado Alejandro Babel para que revise la investigación judicial de un accidente de tráfico sufrido por su esposa, Candelaria DePuy, hace unos meses. Cuando se marcha el señor Abril, el detective llama a Armando DePuy, padre de la accidentada, que lo contrató hace unas semanas para vigilar a su yerno, y unas horas más tarde se reúne con el abogado Martín Soriano, el hombre que lo puso en contacto con DePuy y Abril, y que lo chantajea para que le cuente todo lo que hace para ellos.

Capítulo B.

Tres semanas antes, aconsejado por su amigo Martín Soriano, Armando DePuy contrata a Babel para que encuentre pruebas de la culpabilidad de su yerno en el accidente de su hija. Dos días antes de la reunión con la que empieza el capítulo anterior, DePuy y Soriano convencen al detective para que acepte trabajar para Domingo Abril, que busca un detective privado por razones que ambos desconocen, y traicione la confidencialidad entre cliente y detective privado, informando a ambos hombres de lo que haga para él. Sólo Babel sabe que, chantajeado, también informa a Soriano, aunque no tiene ni idea de por qué a éste le importa lo que quieran DePuy y Abril de él.

Capítulo C.

Babel lee el sumario y los informes periciales de la investigación judicial del accidente de Candelaria DePuy, que concluyeron que la mujer se distrajo un momento y fue la única culpable de lo ocurrido. Visita el lugar de los hechos para comprobar sobre el terreno lo que dicen los documentos, y todo parece correcto.

Capítulo D.

Dos semanas antes, Babel investiga el pasado de Domingo Abril y lo sigue a todas partes: dio un braguetazo al casarse, su relación con su suegro siempre fue mala, tuvieron una hija de la que nadie sabe nada desde hace diez años y que, aparentemente, nadie busca y sigue viva, su mujer lo echó de casa tras el accidente, y tiene una vida social aburrida y monótona, o eso pensaba el detective hasta que lo siguió a un conocido prostíbulo de carretera.

Capítulo E.

El detective habla con Candelaria DePuy, que en estos momentos está ingresada en una clínica privada a la espera de la enésima operación por las heridas sufridas en el accidente de tráfico. Así se entera de la versión de ella, que no está de acuerdo con el veredicto judicial, y de que culpa de todo a su marido, que manipuló, según ella, el coche para matarla y luego, cuando vio que falló, sobornó a la policía para librarse del castigo que merece. La señora DePuy tiene un grave trastorno mental que hace muy difícil tener una conversación coherente con ella. Cuando pregunta por la hija desaparecida, la mujer dice que no es asunto suyo y que no quiere volver a verla nunca más. La curiosidad del detective por la hija desaparecida crece, pero no le pagan para encontrarla.

Capítulo F.

El detective privado habló con un par de amigos policías e investigó un poco la desaparición de la hija: tenía dieciséis años cuando se marchó, tenía un historial de ingresos en una clínica psiquiátrica porque había intentado suicidarse varias veces, se escapó dos veces antes de la definitiva, no hay certificado de defunción. O la chica ha sabido esconderse muy bien, o está muerta, o a nadie le importa que se marchara. Como no le pagaban por buscarla, se desinteresó del tema.

Capítulo G.

Lo único que no tiene sentido en el accidente de tráfico es el lugar donde ocurrió, porque la señora DePuy jamás debería haber pasado por allí teniendo en cuenta de dónde venía y adónde iba. Babel habla con amigas y compañeras de ella en la ONG donde trabaja de posibles problemas y amenazas, así como de la misteriosa carta anónima que la mujer recibió, o eso afirma, unos días antes de sufrir el accidente y donde le decían que su marido la engañaba y que ella sufriría mucho si él no dejaba esa relación extramatrimonial. Una administrativa le dice antes de marcharse que no debe fiarse de sus amigas, que todas son unas mentirosas con secretos que no desean que salgan a la luz. Babel reconoce a la administrativa como la acompañante de la señora DePuy en el hospital, y cree que se está quedando con él o intenta engañarlo de alguna manera siguiendo instrucciones de su amiga/jefa.

Capítulo H.

Babel trabajó para Martín Soriano hace muchos años, cuando quería ser abogado y, al terminar la carrera, entró en su bufete como pasante. Accidentalmente descubrió que el abogado estaba involucrado en una trama de tráfico de armas y de mujeres rusas, y que su padre, un policía, estaba pringado hasta el fondo. Martín Soriano está chantajeándolo por su relación desde hace tres años con una menor cuya madre está en la cárcel y que se encuentra bajo la patria potestad de una hermana mayor que hará lo que el abogado le pida. El detective privado informa a Soriano de sus progresos. El abogado no está contento, pero tampoco le dice lo que espera que descubra.

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